Cuando La Oferta Vocacional Es Mucha Y Arriesgada

Al término de los estudios secundarios o cuando se aproxima la fecha para culminarlos, la mayoría de los jóvenes suelen enfrentarse a una cantidad considerable de dudas, reflexiones, inquietudes y, en un grado considerable; notables incertidumbres respecto a cuál debería ser la carrera a elegir. Este aspecto nace cuando la oferta vocacional es mucha y arriesgada.

Sin duda, este hecho representa un enorme y no menos angustioso dilema, pues la oferta pedagógica, en estos tiempos sobresaturados de oficios y tendencias obsolescentes, crea una sensación y una percepción de la realidad laboral que, de algún modo, compromete el destino del futuro profesional.

Este escenario, desde luego, cambia de un país a otro. Las circunstancias sociales, individuales y económicas, determinan, desde luego, el sentido que estos expectantes jóvenes tienen respecto a sí mismos y respecto, también, al contexto en el cual viven.

Oferta Vocacional Mucha Y Arriesgada

En algunos casos, las personas se enfrentan a situaciones bastantes pobres, es decir, la oferta vocacional es defectuosa, escasa, poco atractiva y, en otros, ocurre lo contrario: la sobreoferta se impone indiscriminadamente, haciendo que las elecciones se hagan sobre la base de la premura, la desinformación, las creencias erróneas y otros elementos que atentan contra la verdadera vocación de los estudiantes.

En cualquiera de los casos, la transición de un nivel a otro no es fácil. ¿Qué carrera elegir? ¿Dónde la estudio? ¿Cuáles son los mejores centros de enseñanza? ¿Se pueden costear los gastos que la misma exige? ¿Tendrá la carrera, una vez cumplida, campo y oportunidades reales de trabajo? Todo esto influye grandemente en la conciencia y en el estado anímico de quien debe optar por una vocación concreta. Por ello, la oferta vocacional es mucha y arriesgada. 

Influencias, Patrones Y Esquemas Preconcebidos

En este punto quisiera detenerme en el imperativo “debe”, en la supuesta obligatoriedad, impuesta por influencias, patrones y esquemas preconcebidos, la cual puede arruinar la vida de un joven que busca abrirse paso dentro que aquello que de verdad le gusta. Es obvio que no se educa para el asombro, el goce, el placer, sino para satisfacer inevitables necesidades económicas y de estatus.

Si se educara para el asombro, como dice Marguerite Lecuyer en un importante libro del mismo nombre, la percepción sobre la realidad y lo que, desde el punto de vista profesional, podríamos hacer instalados en ella, sería absolutamente diferente. Pero no es el caso.

A los jóvenes se les demanda una profesión que responda, en rigor, a las normas, costumbres y tendencias imperantes, exitosas, plenas de seguridad. No creo que, necesariamente, esto deba ser así.

Por eso las crisis vocacionales se hacen tan traumáticas y desmoralizadoras. Descubrir una vocación no tiene porque implicar un acto de claudicación hacia la vida, una renuncia a los placeres y al asombro, un encadenamiento forzoso a imperativos cuestionables. En esto como en casi todo, la libertad se impone como una condición clave. 

Fomentar La Educación Integradora

De cualquier manera, me gustaría asomar algunas cuestiones importantes a este respecto. En primer término, fomentar la vocación en el sistema educativo, es una importante finalidad que involucra tanto a docentes, como a padres y amigos. La información previa es muy necesaria para que los estudiantes tomen una decisión bien pensada.

Por lo tanto, todo asesoramiento previo es vital para que los estudiantes elijan una decisión bien meditada. Una buena educación vocacional, tendría que ofrecer una amplia y heterodoxa  información a los estudiantes, con el objeto de que éstos puedan valorar sus intereses, habilidades y aptitudes.

Una vasta información de calidad, pensada más para el “Ser” que para el “Tener”,  constituye extraordinarias  herramientas empleadas para favorecer el proceso de decisión. De ello se desprende, por supuesto, que la oferta vocacional es mucha y arriesgada.

Algunas consideraciones estadísticas nos señalan un tanto, la magnitud de este problema. Tomando como punto de referencia algunas de las encuestas educativas más recientes, se puede afirmar que, por lo menos en América Latina, solo ocho de cada cien alumnos que comienzan su carrera consiguen obtener una titulación.

Algunas Cifras Inquietantes

De estas cifras, las cuales no son siempre definitivas, un 35% de los estudiantes señala que la causa de su abandono se debe, principalmente, a que los estudios que comenzaron no se corresponden en nada a la idea que tenían de los mismos y la frustración que sentían por estar haciendo algo que no les satisfacía, ni en un plano personal ni profesional.

Tomando en consideración que el porcentaje de abandono por esta razón es mayor que el de otros motivos, tales como los problemas económicos, es necesario replantearse la eficacia de la educación vocacional y tratar de ayudar a que los estudiantes consigan un mejor éxito con su toma de decisiones. Desde esta perspectiva, necesitamos un sistema educativo que fomente, ciertamente, la vocación profesional desde ángulos diversos y felices.

Por lo tanto, la finalidad consiste en que este sea el objetivo de educadores y universidades, con el noble propósito de favorecer la toma de decisiones y estrechar los lazos entre la educación escolar, la superior y la realidad del mercado laboral.

Estudiantes Más Y Mejor Motivados

A partir de estas consideraciones, las universidades podrán recibir a estudiantes más motivados e implicados con las competencias que van a comenzar a adquirir en sus estudios superiores. Asimismo, el sistema educativo debe trabajar en los siguientes aspectos, con la finalidad de conseguir que la educación vocacional sea coherente.

Generar un perfil personal y profesional de cada estudiante para ayudarle en el reconocimiento de sus aptitudes y habilidades. Estar al corriente de la oferta educativa y poder ofrecer a los estudiantes todas las posibilidades formativas. Es fundamental conocer la realidad profesional que ofrece el mercado laboral, así como las oportunidades y retos de empleo.

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