Educar Desde La Virtualidad, El Asombro Y El Temor

Resulta casi imposible evadir el tema de la pandemia y sus efectos notables como preocupantes en todos los ámbitos de la sociedad. Es más que evidente el inevitable impacto de la misma en todas las estructuras que componen el mosaico social. Su incidencia ha venido, de una manera contundente y sin tiempo para pensar, a transformar hábitos y conductas que previamente lucían inamovibles. El nuevo paisaje social nos enfrenta a educar desde la virtualidad, el asombro y el temor.

En este sentido, la noción de espacio, por ejemplo, ha sufrido una clarísima modificación. Por razones sanitarias, fundamentalmente, es casi imposible aspirar a la cercanía de los cuerpos. Este hecho es terrible porque los seres humanos estamos acostumbrados a establecer estrechas, constantes y satisfactorios vínculos con los demás.

Sobre todo, en aquellos asuntos que son de estricta competencia humana. La amistad, el amor, la comunicación directa, el tacto, el estrechamiento de brazos y manos, la posibilidad del beso, la esperanza del afecto, en fin, todo aquello que nos caracteriza en tanto seres necesitados de los otros.

La Soledad Solidaria De La Distancia

Es imposible una existencia vista desde la más absoluta soledad, una existencia que no pueda contemplar la extraordinaria realidad del otro, de aquel que tenemos cerca y, por tanto, lo deseamos, lo buscamos y consentimos entrelazar juntos un vínculo, aunque sea frágil.

Es cierto que los vínculos humanos suelen ser frágiles y antojadizos, voraces unos y frustrantes los otros, pero, en esencia, los requerimos a pesar de sus desafortunados fracasos. Las ideas que nacen de mi cuerpo solo tienen sentido en la medida en que se cruzan con los otros cuerpos y, por supuesto, con las ideas que emanan de ellos.

Es una como una alquimia, cuya finalidad no es otra sino tratar de generar el milagro del encuentro y la fortuna del intercambio. Pero cuando este fenómeno se detiene o se norma, la existencia humana comienza a cambiar dramáticamente.

Antes de que esta aterradora pandemia se extendiera por el mundo, ya habíamos constatado que la presencia de los cuerpos estaba cambiando de sentido y de propósito. De hecho, lo “próximo” como tal, es un concepto que ha cambiado de orientación y de sentido.

En realidad, una nueva historia del cuerpo se comenzó a escribir hace varios años y la misma tiene unas características muy particulares. En este orden, pues, el cuerpo ha mutado porque fue aislado y en este aislamiento, en esta soledad no pedida, comenzó a crear una dinámica nueva sobre todas las cosas. La educación ha sido una de ella y, desde luego, la posibilidad, difícil e incierta, de las oportunidades laborales.

En consecuencia, es particularmente notable el papel que la educación a distancia, la enseñanza virtual, está jugando en medio de este temible escenario pandémico. Todo lo cual me lleva a reflexionar un poco sobre la enseñanza virtual y sus especificidades. Nuevamente nos enfrentamos al hecho de educar desde la virtualidad, el asombro y el temor.

Educar Desde La Virtualidad ¿Educación Distanciada O A Distancia?

Cabe destacar, que en el campo de la educación a distancia, se están utilizando una serie de expresiones que, incorrectamente, se usan de manera indistinta. A pesar de que en ciertos casos hay un solapamiento importante en los conceptos, hay que reconocer que en la mayoría de los casos se hace un uso abusivo de los mismos. Quizá el más popular de estos conceptos, es el de educación a distancia y el más desconocido, por novedoso, es el de educación virtual.

Recientemente se ha utilizado el concepto de educación a distancia, pues hasta hace no mucho se hablaba de enseñanza e incluso de instrucción a distancia. Con la introducción de algunos enfoques constructivistas en la educación, se ha cambiado el término aprendizaje a distancia. Por fortuna, se comenzó a dar este cambio en el cual se tomaba como sinónimo de la educación a la instrucción o a la enseñanza, cuando solamente estos son un medio para la educación.

Es obvio y lo estamos presenciando en estos rudos momentos, que de hecho  existen otros medios y formas no directamente instruccionales o de enseñanza, que también contribuyen al quehacer educativo y es evidente. Por otra parte, que algunos de estos medios pueden ser administrados o distribuidos a distancia.

La Educación De Calidad Se Debilita

En este asunto, la cuestión básica ha sido el confundir los medios con el fin y en pretender que toda la educación o por lo menos la educación de calidad, tiene que ser suministrada mediante un maestro o instructor que enseñe a los estudiantes.

Es decir, que se repita el mismo patrón del clásico salón de clases en el que, de forma centralizada, el instructor es el que retiene el conocimiento y lo repite o expone a los estudiantes y lo único que cambiaría es el hecho de que a distancia, no existe, desde luego, este fundamental contacto físico y visual entre estudiantes y docentes.

Queda claro, a este respecto, que en la mayoría de casos, la educación a distancia es no-presencial, por lo cual muchas veces se le llama también educación no presencial. Aunque con el surgimiento y desarrollo de las nuevas tecnologías expresadas abiertamente en Internet, tales como la videoconferencia de escritorio o la teleconferencia interactiva, se podría afirmar que hay un “contacto” visual y auditivo casi físico, prácticamente equivalente al contacto personal, que se llevaría a cabo en el salón de clases, en el cual tampoco hay un contacto físico, ya que el maestro no toca a sus estudiantes. Los individuos, definitivamente, siempre han guardado sus distancias. 

El Correo Electrónico Es El Mensaje

Esta interactividad presupone que hay un intercambio de mensajes prácticamente instantáneo que, en ciertas tecnologías, como el correo electrónico, no se produce en tiempo real, pero con otras herramientas, como la vídeo conferencia, el uso de reuniones electrónicas (“chat”) y la teleconferencia, se obtiene prácticamente una interacción casi inmediata. Esto es justo lo que estamos observando con el confinamiento en casa y la traslación del salón de clases al comedor o a la cocina.

Comunicar, Transmitir, Buscar Y Crear

En el marco exclusivo de una dimensión tecnológica, el concepto de educación a distancia se produce cuando se le da un énfasis al uso de cualquier medio para comunicar, transmitir, buscar, crear y evaluar el conocimiento del estudiante que se encuentra usualmente en lugares remotos o confinado, al lugar en donde se encuentra el instructor.

De este modo, por ejemplo, se habla de teleconferencia o videoconferencia educativa, televisión y radio educativos e, incluso, hasta de “chat” educativo. En cada una de estas variantes tecnológicas se destacan algunas de las ventajas tecnológicas del medio como el hecho, muy común, de que el instructor se pueda comunicar simultáneamente con varios estudiantes.

Físicamente Desconectados, Pero Todos En Línea

La educación no presencial es, simplemente, cuando el instructor no tiene que estar presente físicamente para interactuar con el estudiante, aunque sí pueda estarlo virtualmente a través de Internet, la televisión u otro medio. Este término nos parece bastante adecuado cuando específicamente se está usando el Internet como medio de educación.

En los últimos años, se hace mucho énfasis en la educación virtual y en este caso, así como en el relativo a la educación a distancia, se ha caído en ambigüedades y distorsiones. Al parecer, el empleo de este término crea confusiones porque, frecuentemente, se opone el concepto de virtual al de real.

En tal sentido, la educación virtual es la sustitución de alguno de los agentes de la educación por otro agente “no real”. Puede ser el “no-real” porque simplemente no está presente el agente, usualmente el maestro, o porque algunos de los medios no son “reales” en su forma tradicional, como sería el caso del libro.

Que Vivan Los Estudiantes

En última instancia, el elemento que no podemos definitivamente sustituir es al estudiante. Los demás, ya sea el salón de clase, la pizarra, el libro, el cuaderno de notas, etc. son sustituibles, incluyendo al profesor. No obstante, esta modalidad, en términos generales, no implica desear eliminar al maestro; simplemente se trata de utilizar algo que lo sustituya. Existen programas que simulan algunas de las funciones clásicas del maestro. 

De muchos modos y metodologías, la educación a distancia está introduciendo una idea subyacente que muchas personas no se atreven a mencionar: el autoaprendizaje. El autoaprendizaje está en el corazón mismo de la educación a distancia, en el aprendizaje dirigido o no el estudiante, el cual se enfrenta a un material novedoso, a una dinámica para aprender y dominar su contenido.

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