El valor de elegir una carrera en tiempos difíciles

Uno de los mayores dilemas que se le presentan hoy a los jóvenes, entre otros tantos que caracterizan su vida, es el hecho de elegir una carrera que satisfaga notablemente sus expectativas. Más allá de otras elecciones vitales, tales como la decisión de tener una pareja, poseer bienes perdurables, procrear y demás cuestiones vitales; es imperativo elegir una carrera para hacerse con una profesión es un asunto que debe ser considerado con cuidado y dedicación.

En cierta manera, se trata de dar un paso arriesgado dentro de un conjunto de opciones que muchas veces no están lo suficientemente claras y que, además; representan un proceso cargado de temores y de incertidumbres notables. Todo ello es normal y, más temprano que tarde, el joven tiene que decidir su destino laboral sobre la base de un contexto social y económico cargado de abundantes presiones y contradicciones. 

Uno de los hechos  que, por regla general, surgen dentro de este proceso de orientación vocacional, vinculado a las opciones de carrera, es el que tiene que ver con las creencias, las opiniones,  los preconceptos y las expectativas de desarrollo laboral y económico que, de muchas formas, manejan los jóvenes y sus familias.

Construir una estructura anímica y cognitiva

Todo este conjunto de factores, con mayor o menor incidencia, construyen una estructura anímica y cognitiva que influye en las actitudes y en la capacidad de elegir una ruta profesional exitosa. Nuestra modernidad, vista desde este punto de vista, se hace presente mostrando todos sus rasgos exigentes, volátiles, inseguros y, además, muy obsolescentes a la hora de elegir una carrera.

Esta modernidad líquida, como bien la definió el sociólogo Zygmunt Bauman, no es precisamente una sociedad en la cual se imponen, como valores perdurables, la consistencia, la solidez y el arraigo constante. Al contrario, los jóvenes se enfrentan cada vez más a la fragilidad absoluta de todos los vínculos, incluyendo al trabajo. Los trabajos son, hoy por hoy, algo extremadamente inseguro. Se tienen y se pierden con rapidez, del mismo modo que suele pasar con la amistad, el amor, el matrimonio, entre otras cuestiones relevantes.

Bauman afirma que “también hay una incómoda  y molesta sensación de inseguridad, difícil de soportar y ya no digamos de vivir con ella de forma permanente, una incertidumbre ambiental y difusa, ubicua aunque aparentemente inespecífica y poco fundamentada y, por esta razón,  más irritante y enojosa todavía”. Esta irritabilidad se nota muy abiertamente en el campo vocacional y sus derivaciones profesionales. Elegir una carrera demanda hoy, no sólo entusiasmo, sino enojo y disconformidad.

Conquistar un logro personal independientemente de sus riegos

Sin embargo, debemos insistir, a pesar de las circunstancias complejas que definen hoy la temible elección de elegir una carrera, en cuestiones que no dejan de ser fundamentales al respecto. Al fin y al cabo, se trata de conquistar un logro personal independientemente de sus riesgos y fracasos. En este sentido, no podemos dejar de tener en cuenta que la inquietud respecto al desarrollo laboral, es una variable en la elección.

En tanto que psicólogo y orientador, me gusta analizar esta esencial variable con el participante del proceso y su familia, apostando a desmitificar profesiones y a encontrar la conjunción entre el interés vocacional y el futuro de la inserción laboral necesarios para elegir una carrera.

Al respecto, debo insistir en que existen diferentes cuestiones claves relacionadas con este tema, las cuales  tenemos que considerar al abordar el problema de la orientación vocacional y su impacto en la vida personal. Es un hecho incontrovertible que el mercado laboral se transforma de manera continua y significativa. Esto quiere decir que las carreras y profesiones con elevados niveles de empleabilidad hoy, no necesariamente serán las mismas dentro de 6 y  9 años.

Esa realidad imperturbable y hasta pesimista, nos conduce a pensar, en otro sentido, que la actual coyuntura social, cultural y económica genera, sin lugar a dudas, nuevas posibilidades de inserción laboral y por lo tanto  sería un error hacer una elección sólo basándonos en aquellas ramas profesionales que presentan hoy mayores índices de empleabilidad. Esto podría ser un espejismo.

El dinero no es la base del éxito profesional

El éxito profesional no solo implica ganar dinero. El éxito profesional  implica, asimismo, poder vivir de la profesión elegida, pero también creemos fundamental el disfrute cotidiano del desempeño profesional. Por ello es importante elegir una carrera que permita poner en práctica aquello que nos gusta hacer, nuestra vocación, o en algunos casos, incluso, nuestra pasión.

En la actualidad, tener una carrera apenas significa un paso más en el largo desarrollo profesional de una persona. En términos generales, los jóvenes consideran y piensan que estudiar una carrera implicará tantos años y luego podrán asumir un trabajo y mantenerlo. Cabe considerar, dentro de un marco conceptual mucho más extenso, que una carrera es apenas  el primer paso en el desarrollo profesional; luego las personas van eligiendo especializaciones profesionales, apostando a ser puntos de referencia notables  en ramas específicas de su profesión.  

Las vocaciones e intereses también se transforman con las diversas experiencias de vida. Esto tal vez podría parecernos un tanto desalentador, pero es así. Hay estudios realizados, cuyas investigaciones han establecido con suficiente claridad, que las personas descubren nuevas vocaciones al menos unas cinco veces a lo largo de su desarrollo laboral.

Las experiencias de vida, tanto personales como profesionales a la hora de elegir una carrera, van permitiéndonos descubrir y ampliar nuevas destrezas y habilidades, centrando nuestra atención e interés en nuevas ramas profesionales. Puede ser que generemos estos nuevos intereses como una profesión, o simplemente los mantengamos como un hobby o parte de nuestro trabajo comunitario.

De esta manera, seguimos reforzando la idea de que el proceso de elección vocacional es paulatino e implica en todos los casos, entender y acompañar los tiempos de cada joven, brindándole información para decidir, pero también el tiempo adecuado de entendimiento y de análisis de su situación de elección. Demás está decir, que el valor de elegir una carrera en estos tiempos tormentosos, pasa necesariamente por considerar todos los hechos y situaciones que nos rodean. Nada debe parecernos indiferente y todos los escenarios son susceptibles de ser considerados y estudiados. La felicidad laboral es una elección erizada de riesgos y como apunta Bauman, consume energía y castiga los nervios.

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