Enseñar Para Explorar Y Fortalecer El Talento De Nuestro Jóvenes

Suelo escuchar a menudo con respecto a los fines últimos de la educación, que la misma tiene que plantearse, fundamentalmente, propósitos claros que contribuyan a dignificar la calidad de vida de una sociedad enfrentada a permanentes cambios y transformaciones. En este sentido, no pareciera haber un criterio contundente que le proporcione plena legitimidad a este hecho. Educar, orientar y gestionar todo lo relativo a conseguir una educación plena, abierta, libre y convencida de que los seres humanos solo pueden alcanzar este necesario propósito, es aún una especie de utopía. De ahí el hecho de enseñar para explorar y fortalecer el talento.

Son muchas las aproximaciones y las teorías que en los dos últimos siglos se han propuesto con relación a este tema. Casi todas, por lo menos las más revolucionarias, apuntan hacia este destino. No obstante, el hecho de educar no parece formar parte de los intereses macroeconómicos y políticos, lo cual implica que la misma no ocupe un grado privilegiado de atención.

Los planes de desarrollo, las ofertas políticas y las promesas electorales, apenas rozan el ámbito de la enseñanza. En consecuencia, los resultados y los procesos dejan mucho que desear y los pedagogos constituyen un grupo humano generalmente excluido, cuando no muy mal remunerado. Sin embargo, no se debe destacar la posibilidad de enseñar para explorar.

Explorando La Vida Con Talento Y Creatividad

Más allá de estar conscientes de esta realidad poco halagadora, es necesario persistir en los poderes transformadores de la educación y comprender cómo a través de ella, la vida se puede explorar a partir del talento y, en consecuencia, alcanzar esa especie de felicidad, responsabilidad y creatividad tan relacionados a la cuestión social e individual.

Probablemente, lo que deberíamos verdaderamente valorar en la educación es que a nuestros hijos no les falte nunca el amor a la vida. ¿Y en el fondo qué es la vocación de un ser humano, sino la más alta expresión de su amor a la vida? En tanto los padres deberán esperar, junto a ellos, a que su vocación despierte y tome forma. Por eso mismo, uno de los retos educativos que, al fin y al cabo, debemos proponemos, es intentar educar inteligentemente para descubrir y alentar el talento.

El Talento Es Una Pasión Inconclusa

Estoy convencido de que si deseamos, honestamente, que nuestros hijos se sientan dichosos consigo mismos y, además, se perciban relevantes al dar lo mejor de ellos para la sociedad, es esencial acompañarlos en el descubrimiento y potencialización sobre aquello que, en verdad, les gusta hacer y se puede lograr a través del proceso de enseñar para explorar. De otra manera, si los hijos no son fieles a su pasión o su talento, tal vez vivan una vida algo frustrante, al dedicar buena parte de su tiempo a cuestiones que no les gusta.

Desde este punto de vista, luce pertinente y atractiva la idea cuando consideramos que todos los niños y los jóvenes tienen, en principio, un talento, o un aspecto concreto que la educación debe ayudar a despertar y potenciar.

Enseñar Para Explorar Y Fortalecer El Talento

En este mismo sentido, comparto la idea, expuesta por muchos, de que todos podemos ser, en teoría, unos genios. Pero si juzgamos a un pez por su capacidad para trepar un árbol, pasará toda su vida creyendo que es un estúpido.

Es evidente que no es nada fácil descubrir el talento de nuestros hijos; particularmente si nos hallamos sumidos en el frenesí de la vida escolar, las actividades extraescolares y los agobios del día a día. Pero si observamos y escuchamos y dialogamos con ellos, veremos que hay actividades que les interesan mucho o que se les dan especialmente bien.

¿Cómo ayudarlos a descubrir su talento? Hay que apostar por presentarles muchas experiencias, ponerlos en contacto con múltiples oportunidades. Toda  vez que los hijos descubren lo que realmente les gusta, lo ideal es, entonces, acompañarlos, emocionarlos, apoyarlos e inspirarlos.

Cuántos padres, ante el hallazgo de la pasión de sus hijos, les han mezquinamente advertido sobre los riesgos de aquella o, asimismo, intentan apartarlos de tales emociones por considerarlas una locura, un disparate.  Contra estas resistencias parentales hay que reaccionar cuestionándolas abiertamente. Debemos abogar, desde luego, por respetar en los hijos sus tendencias, deseos e inclinaciones legítimas.

Cuando observamos detenidamente este proceso, llegamos a la conclusión de que el talento no es, en efecto, un don innato, quizá una especie de obsequio divino esperando a ser abierto en cualquier momento. Creemos que el talento se construye, se articula y tiene, definitivamente, que ver con el esfuerzo.

Educar Para La Libertad Y El Asombro

Tanto el talento, así como la creatividad, están muy ligados, porque para potenciarlo hay que aprender a cuestionar los valores, las creencias y las opiniones establecidas. Tal vez las resistencias de muchos padres frente a la vocación de sus hijos, se deba precisamente a la clara dificultad para cuestionar este sistema de creencias. Como dice Catherine L’Ecuyer en sus libros Educar para la libertad y Educar para el asombro, los adultos no somos como los niños, que “no dan el mundo por supuesto”.

De esta manera, pues, es recomendable animarnos a emprender con los hijos el apasionante, atrevido y valiente viaje de conocer su vocación. Un ameno viaje hecho con observación, con la disposición de muchas experiencias, con la posibilidad del juego libre, con la conquista del asombro, con un serio cuestionamiento del estado de las cosas y del mundo y, sobre todo, con mucha apertura mental. 

Abrir chat
Powered by