¿Es la familia un factor positivo o negativo en las decisiones vocacionales?

Mientras vamos abordando las distintas vertientes que exploran el complejo universo vocacional, encontramos campos de análisis que llaman poderosamente nuestra atención. En otros artículos me he referido a distintos aspectos vinculados a las decisiones vocacionales , los cuales ofrecen múltiples puntos de vista.

Es un tema que por su particular naturaleza, se presta a ser polémico, controversial y susceptible de generar mucho ruido en el contexto personal y también social. Los malos entendidos están, en este sentido, a la vuelta de la esquina, cuestión que pudiera, incluso, resultar beneficiosa en términos analíticos.

No obstante, considero necesario seguir agregándole valor discursivo a una materia que merece constantes esfuerzos racionalizadores. Veamos, en consecuencia, qué papel juega la familia en el marco polémico de esta discusión. Un deseo  común de los padres, se refiere al logro por parte de los hijos -una vez alcanzada la adultez- del éxito en el mundo socio laboral.

Para el logro de este objetivo es necesario, que se hayan preparado con anticipación de forma conveniente para insertarse en el mundo laboral y es, justo aquí, donde entra a desempeñar su papel la preparación de aquellos con el objeto de elegir un rumbo laboral compatible con las aspiraciones y posibilidades individuales. Por lo tanto, es prudente preguntarse si la familia puede ser un factor positivo o, contrariamente, implicaría un hecho negativo en la toma de decisiones vocacionales.

Elegir una profesión: conflictos y satisfacciones

Ya que la elección de una profesión u oficio marca un momento de gran importancia en el logro del desarrollo de la personalidad, para llegar a él debe el individuo, inicialmente,  pasar por un proceso de construcción de su subjetividad el cual le permita, desde luego, tomar decisiones maduras, responsables y autónomas.

El trabajo de orientación a familias cuyos hijos en algún momento se han visto envueltos en los conflictos derivados de la elección profesional, representa tal vez la principal motivación para efectuar algunas observaciones al respecto. En los estudios psicopedagógicos, por ejemplo, se observa que durante un buen tiempo la orientación profesional fue organizada, principalmente, en función del instante en que se debe seleccionar la profesión. En momentos  más actuales, la orientación profesional ha pasado a ser considerada como un proceso que transcurre a la par del desarrollo individual. 

La orientación vocacional es un proceso que transcurre en determinadas etapas, las cuales no tienen que ver con la edad en años, si no con el desarrollo alcanzado en cada momento por la personalidad y que puede presentar algunas etapas o ciclos.

Existe un primer momento donde se genera esa revelación vocacional y la misma se contempla en las primeras edades y debe dirigirse al desarrollo de inclinaciones y aptitudes en los niños, conocimientos e intereses cognoscitivos que sirvan de base para acercarlos, progresivamente, a la formación de intereses profesionales en determinadas áreas del quehacer humano.

 Inclinaciones, posibilidades e intereses.

El segundo momento da comienzo a la preparación para la selección profesional. En este orden,  la debida orientación profesional se expresa en el trabajo dirigido al desarrollo de intereses cognoscitivos, conocimientos y habilidades específicas relacionadas con aquellas asignaturas o esferas de la actividad humana en las cuales el sujeto muestra marcadas inclinaciones o  posibilidades con respecto a sus aptitudes.

Un tercer momento está directamente vinculado con la formación y desarrollo de intereses y habilidades profesionales. Esta etapa clave, coincide con el ingreso del estudiante al centro de enseñanza profesional (media o superior) y tiene como objetivo esencial la formación y desarrollo de intereses, conocimientos y habilidades profesionales que lo preparen para el desempeño exitoso de una determinada profesión.

La orientación profesional adquiere en esta etapa, particularidades distintivas que se expresan en el enfoque profesional del proceso docente educativo.

Un cuarto momento irrumpe cuando los intereses, conocimientos y habilidades profesionales se consolidan en esta etapa. La misma se inicia en los años superiores de la formación profesional y su inicio será más temprano en los alumnos que alcancen un mayor nivel de independencia en la aplicación de los conocimientos y habilidades profesionales. Cuando observamos a jóvenes profesionales activos, se aprecia que esta etapa culmina en los primeros años de graduado, adquiriendo, como es normal, una nueva cualidad.

Motivación elevada y autorrealización profesional

Es definitivamente importante afirmar que cuando el nivel de motivación profesional es elevado, en el joven se suele producir una clara inclinación de sus intereses profesionales, hacia la búsqueda de nuevos descubrimientos o aportes en el ejercicio de la profesión elegida.

Estos descubrimientos potencian, sin lugar a dudas, una buena autorrealización profesional a través de la cual no solo se consolidan los intereses profesionales ya existentes, sino, además, pueden aparecer nuevos intereses en la exploración de inéditos campos de acción profesional. En este momento, así como en otros, la familia juega o debió haber jugado un rol esencial respecto a la motivación.

Me gustaría enfatizar que el final de la adolescencia marca un período singular en lo que respecta a la selección de la futura profesión. Por ello mismo, el apoyo o, al contrario, la indiferencia o rechazo de la familia en este sentido, representa una acción determinante en esa selección profesional; así como en el abandono definitivo del destino educativo de los jóvenes.

En este  mismo periodo coinciden las preocupaciones por futuro camino a recorrer y los cambios emocionales y espirituales propios de la etapa. De ahí que con frecuencia este sea un periodo  notablemente difícil,  el cual preocupa por igual a padres y maestros. Lo recomendable es que la familia procure, conjuntamente con la escuela, facilitar el tránsito por esta etapa sin mayores conflictos y frustraciones latentes

Psicólogos y pedagogos: unidos.

Hay consenso entre psicólogos y pedagogos en el sentido de que la discusión “enseñanza-desarrollo” no debe ser objeto de discusión, puesto que ambas permanecen perfectamente imbricadas y comprometidas en todo lo concerniente al desarrollo psíquico, considerando, por supuesto, las singularidades de cada edad. De ahí que la escuela ha de  convertirse en el factor primario en la orientación para la selección profesional y en el asesoramiento especializado a los padres para que se sumen de forma conveniente a este proceso.

En todo joven influyen y también confluyen múltiples factores individuales y sociales cuya interacción incide, de una u otra manera, en la proyección de su vida laboral futura. Dentro de los factores individuales pueden destacarse, en particular, las diversas y complejas motivaciones de los adolescentes, sus aptitudes y actitudes.

Los factores sociales, por su parte, se refieren a la influencia en las decisiones que debe tomar de sus grupos de pertenencia; dentro de los cuales la familia juega un papel fundamental y todos los esquemas culturales estereotipados respecto de algunas profesiones.

Variadas son las maneras en que puede influir la familia en la elección profesional de los hijos. Existen familias en las cuales alguno de los padres -o ambos-por circunstancias personales diversas no pudieron ver cumplidos sus sueños en relación con el estudio de una profesión determinada.

Es frecuente, que se trate de inclinar a los hijos hacia determinadas profesiones, independientemente de si los mismos tienen vocación o aptitudes comprobadas. Es una terrible paradoja porque, al parecer, quienes de algún modo satisfacen  su “fantasma” son los padres y no los hijos, cuestión muy frustrante para estos últimos.

¿Elección familiar o yo estudio lo que deseo?

Otros casos guardan relación con el anterior. Se trata cuando, sucesivamente, miembros de una familia han estudiado la misma profesión, guiados por la costumbre generacional. El problema se produce cuando alguno de los miembros más jóvenes -quien se supone debía seguir el camino de sus antecesores-  se niega a hacerlo por no poseer aptitudes ni actitudes en relación con el estudio de la misma. Existen casos en que se elige profesión sobre la base de una idea casi marcada en los genes de sus miembros de manera forzosa.

Por otro lado, se da el caso de algunas familias en las cuales se considera a los hijos demasiado inmaduros para seleccionar una profesión, asumiendo ellos mismos muchas la inexacta tarea de seleccionar la profesión que consideran mejor para sus hijos.

También hay familias que estimulan, desde las primeras edades, de forma organizada y coherente, las inclinaciones de sus hijos las cuales consideran pueden ser la base de un desarrollo profesional futuro; instando a los niños a manifestarse abiertamente en relación con sus intereses y a perfeccionar, cada vez más, sus habilidades.

Estas son solamente algunas conductas que pueden asumir los padres ante el momento en que sus hijos deben elegir su futura profesión.

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