¿Funcionan Los Test Vocacionales para conocer las aptitudes?

El tema de los llamados test vocacionales ocupan, sin duda,  una buena parte de las metodologías, las estrategias y los recursos disponibles  para conocer las aptitudes de quienes piensan elegir una carrera determinada. 

En primer lugar, es importante resaltar que no existe ningún método absolutamente predictivo que nos ponga en camino de una decisión vocacional exacta e infalible. Debe quedar claro que un test no constituye una bola de cristal a través de cuya luminosidad podríamos descubrir nuestro futuro profesional. Por ello es pertinente preguntarse: ¿funcionan los test vocacionales?

Tampoco se trata de una herramienta altamente científica, cuyo grado de rigurosidad implique obtener resultados empíricos satisfactorios.

En casi todos los casos, la posibilidad cierta del error suele marcar el tránsito de tales procesos.  Al no poder ser definitivos, cabe, de hecho, la constatación de que sus resultados se paseen por múltiples circunstancias, y pueden ser la solución equivocada en materia de hallar pistas vocacionales. 

Por más objetivo y científico que pretenda ser un test, nunca podrá comprobar las aptitudes de una persona. No solo en el campo de las decisiones vocacionales, sino incluso en otros territorios donde se requiera determinar las competencias y habilidades de las personas. De modo, pues, que los test son bastante controversiales y a pesar de su utilidad, los mismos no deben ser tomados estrictamente al pie de la letra.   

¿Funcionan Los Test Vocacionales?

Muchos jóvenes, probablemente inseguros y carentes de orientación, se ven inclinados a creer en la infalibilidad de la respuesta de un test vocacional.

Estos chicos no advierten que las soluciones mágicas no existen y que, con mucha probabilidad,  nadie puede mostrarles aquello que deben descubrir y elegir por sí mismos su particular futuro profesional.

En este orden, vale decir que un test no es otra cosa que una prueba de medición, la cual sirve para valorar, en términos generalmente cuantitativos; las características psicológicas o los conocimientos de una persona.  

Desde luego que existen diferentes tipos de test: los que miden intereses, por ejemplo, mecánicos, científicos, numéricos, literarios, artísticos, persuasivos, sociales, como el famoso test Kuder

Asimismo, se utiliza el conocido test de Wais (Weschler Adults Intelligence Scale), el cual mide el rendimiento intelectual, y algunos otros que tienen como finalidad evaluar aspectos relativos a la personalidad. 

Es poco recomendable idealizar o pensar que un test, cualquiera sea su finalidad, podría ser la única solución; al tiempo que tampoco se debe prescindir completamente de su uso. 

Es una herramienta de evaluación, una guía que proporciona ciertas claves de interpretación, cuyos signos alcanzan a mostrar aspectos interesantes de la personalidad estudiada. 

Como cualquier instrumento de medición, el test sirve si, desde luego, está bien construido y empleado. Por eso, es importante que, para todos efectos; el mismo solamente lo aplique un psicólogo entrenado para este fin. 

Los Buenos Orientadores Son Mejores Que Cualquier Test

Los buenos orientadores suelen decir que los test no son, intrínsecamente, buenos o malos. Algo parecido a lo que se podría afirmar respecto a una radiografía o un electroencefalograma. 

Está claro que puede ser una  herramienta útil y fundamental si la misma está bien utilizada; pero si, en el caso de la radiografía, ésta la toman mal o, de manera similar, alguien que ignora los procedimientos se equivoca en sus mecanismos, desde luego que no va a ser de ninguna utilidad.

Incluso, se podría correr el riesgo, en el caso de los test; de generar unos resultados totalmente equivocados  con las devastadoras consecuencias. Tal vez por todo esto debemos insistir en la pregunta de si funcionan los test vocacionales.

Se ha señalado, por otra parte, la importancia considerable de diferenciar un test con respecto a ese otro y vital proceso de búsqueda interna que significa la orientación vocacional.

La orientación vocacional es un proceso mucho más amplio e integral; más exploratorio y descubridor de posibilidades y debilidades ocultas. Sobre el particular, remito a los lectores a mis otras entradas en este block. 

Por ello mismo, sostengo que los test, en caso de que sea necesaria su aplicación, son un instrumento muy importante cuando los utiliza un psicólogo con buena formación, pero no hay que emplearlos  como sinónimo exclusivo de la orientación vocacional.

Si esto ocurriera, podríamos estar confundiendo una herramienta, un instrumento técnico, con un proceso complejo de elaboración; tal y como lo es la orientación estrictamente vocacional.

Ningún Test Puede Revelar Mágicamente Una Carrera

Es un lugar común oír decir a los jóvenes, cuando están en el último año del colegio, que un test les indicó que eligieran tal o cual carrera. 

Sin embargo, los orientadores advierten que ningún test indica una carrera, sino solo áreas de intereses, habilidades y aptitudes. No existe una fórmula que indique test igual carrera,  sino que es todo un proceso de elaboración.

Hay una cantidad de pasos que van conduciendo a cada joven; hacia un escenario en el cual puedan vislumbrar lo que pueden en realidad estudiar. 

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