Indecisión Vocacional Y La Deserción Escolar

La deserción escolar, el abandono aparentemente definitivo de los estudios, se ha convertido, en los últimos años, en una cruel y frustrante realidad para muchos jóvenes. Las causas suelen ser de muy diversa naturaleza y origen. Si exploramos un poco las razones de estas claudicaciones, veremos que muchas de ellas se encuentran en la notable ausencia de una orientación vocacional efectiva. Este es el rudo momento de la indecisión vocacional y la deserción vocacional.

Al parecer, existe un momento en el cual muchos estudiantes que pasan de la secundaria a la universidad, se derrumban de manera súbita o progresiva, ante los imperativos de una determinada carrera. Simplemente optan por abandonar la universidad y redirigen sus aptitudes hacia otros dominios públicos y privados.

Esta es una decisión costosa y de enormes consecuencias para estos jóvenes, a quienes, con toda probabilidad, no se les ha brindado la oportunidad de visualizar mejor su verdadera vocación profesional. Por ello, renuncian al ámbito universitario, convencidos tal vez de que este no es su lugar; que ellos, en efecto, no nacieron para tener una titulación específica.

La Deserción y la Indecisión Vocacional

Hay otras razones, a mi juicio también valederas, y se hallan ubicadas en el escenario económico y social del estudiante. Vale decir, que por circunstancias concretas, esta persona se ha visto en la imperiosa necesidad de encontrar un trabajo para poder vivir.

Desde luego, este hecho determina muchas cosas vitales en la vida y una de ellas es, por supuesto, sacrificar la posibilidad de proseguir sus estudios universitarios. Parecidas causas pueden, asimismo, referirse a problemas de salud, incapacidades físicas y trastornos de conducta.

Las dificultades cognitivas producto de una alteración de naturaleza mental, inciden notablemente en el desempeño escolar, pues bloquean o limitan severamente la capacidad de estudio. En consecuencia, el joven debe desertar del claustro universitario y dedicarse a menesteres distintos.

La Universidad No Es Un Destino Infalible

Es un hecho lamentable, pero debemos, muchas veces, tratar de ser comprensivos y entender que el destino universitario no necesariamente está hecho para todo el mundo. Igualmente existen otras opciones válidas para conseguir objetivos importantes a lo largo de la vida.

No obstante, y más allá de las razones que puedan impulsar la deserción escolar, es conveniente entender que la escuela secundaria es un momento difícil, ya que representa, de igual modo, un contexto académico y social muy propenso al estrés y, además, acompañado de mucha incertidumbre. No cabe la menor duda de que es un importante momento de transición. 

Para los jóvenes cuyas edades oscilan entre los 15 y 23 años, este hecho   significa que es momento de comenzar a pensar en el futuro, en plantearse el hecho clave de ser independiente desde un punto de vista económico, lo cual implica, sin duda, emprender una carrera u oficio.

Además, estas decisiones de vida tan importantes se presentan junto a presiones externas de padres, profesores y compañeros. La indecisión vocacional y la deserción escolar constituyen un grave problema.

Algo Más Que Visiones A Largo Plazo

A pesar de que muchos estudiantes poseen la mejor disposición para luchar y conseguir este fin, el solo hecho de pensarlo, al abordar estos temas,  pudiese ser significativamente abrumador.

Por lo tanto, se requiere algo más que una visión a largo plazo. Se requieren herramientas inmediatas que posibiliten la mayor claridad posible. En tal sentido, me atrevo a proponer un breve conjunto de proposiciones para tomar en cuenta, pero, claro está, siempre teniendo presente que cada quien elegirá sus propios pasos de acuerdo a sus inclinaciones, expectativas y necesidades.

En primer término, es fundamental empezar a prepararse y para eso uno puede, con generosidad, tomarse el tiempo que necesite para este tipo de decisiones. En este sentido, hay que considerar muchas opciones, tomando en cuenta una apreciable variedad de factores que influyen en dicha decisión.

Aunque es una cuestión bastante obvia, es bueno recordar que para todos aquellos que quieren proseguir con la educación superior, existen múltiples  maneras de lograrlo. Si el financiamiento de sus estudios es una fuente de preocupación, puede optar por una institución pública, pero relevante, la cual permita exonerar todos los gastos académicos.

Explorar Opciones Y Caminos

Desde luego que en todos los países de Latinoamérica la educación universitaria no es gratuita, pero en otros es un ya un asunto de políticas públicas establecidas constitucionalmente. A pesar de ello, la indecisión vocacional y la deserción escolar siguen siendo muy frecuentes.

Asimismo, existe una gran cantidad de becas para diferentes carreras que son ofrecidas por universidades privadas. A este respecto, vale la pena investigar este probable espectro de ayudas financieras que ofrecen las universidades del sector privado.

En cambio, si la persona no cree que la universidad sea lo que más le conviene, pero está preparada para entrar al mercado laboral, debe pensar, con honestidad y coherencia,  qué tipo de oficio le gustaría ejercer. 

¿Trabajar O Estudiar?

Es particularmente importante reseñar, que la mayoría de los estudiantes que entran a trabajar después de graduarse de la escuela secundaria, requieren el mismo nivel de habilidades que aquellos que comienzan una carrera universitaria.

Asimismo, muchos han comprobado que los estudiantes que han mantenido trabajos formales durante la secundaria, tienen un mejor rendimiento en el ámbito laboral, al igual que en el académico. Otra decisión que permite discernir mejor ese destino universitario en puertas, es tomarse un buen tiempo para pensar, investigar, discernir y comprobar la conveniencia de una determinada carrera.

En tal sentido, podría empezar a trabajar por un tiempo necesario y luego comenzar formalmente en la universidad. Este paso tal vez conlleve uno o dos años, a menos que el hecho de laborar se imponga inexorablemente y los estudios superiores se queden en el olvido. 

Muchos estudiantes se han beneficiado, por ejemplo, al tomarse un año de espera, para participar en programas de servicio social o pasantías específicas. No es exactamente urgente saber qué se quiere estudiar, si bien se pueden explorar, con suficiente tiempo, aquellas posibilidades que más nos gusten. Tomarse el tiempo de explorar todas las posibilidades, resulta un hecho muy valioso en sí mismo. Vale la pena esperar y no exponerse a una deserción rápida y dolorosa.

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