Profesiones Y Talentos De La Edad Tardía

Ciertamente vivimos en un mundo cuyas características globales demanda, desde el punto de vista de la vocacional profesional, innumerables retos. Desde esta crucial perspectiva, luce oportuno reflexionar un tanto a propósito de los roles, los esquemas preconcebidos, las ideas y las creencias que al respecto existen y condicionan las elecciones de oficio o de carrera. Hay un rico paisaje de profesiones y talentos de la edad tardía.

Creo que desde el momento en que la educación se volvió obligatoria y fue imperativo que las personas tuvieran que programar un destino universitario, la enorme presión y, en consecuencia, las elecciones fatales, hicieron un tanto infelices a muchas personas

No se piense que estoy defiendo una visión retrógrada de la educación y mucho menos aupando, irresponsablemente, la posibilidad de que nadie acuda a los colegios y a las universidades. 

En realidad, lo que quisiera plantear dentro de este contexto, es que el “imperativo” pedagógico ya no puede ser posible en los términos anteriores; en su lugar, los criterios que hoy existen para satisfacer tales demandas vocacionales, suelen estar caracterizadas por un profundo laicismo. 

Esto quiere decir, que tanto mujeres y hombres poseen un margen de libertad y de maniobra mucho más amplio y, lo más importante, una capacidad para decidir cómo, cuándo, dónde y en qué momento ellos deciden elegir tal o cual oficio. Por ello, las profesiones y talentos de la edad tardía deben ser consideradas como opciones válidas.

Este cambio de concepción de las cosas relativas a los oficios, saberes y profesiones, no es que posea una aceptabilidad plena. Todavía subsiste la idea de que un chico, toda vez que termine la secundaria, “debe” elegir una carrera de provecho, so pena de ser un fracasado o un inútil. Es una terrible creencia que se sembró dentro de las estructuras sociales, familiares y económicas de nuestras sociedades modernas. 

Enfrentarse A Un Orden Represivo Y Excluyente

Contrariarla implica, por supuesto, enfrentarse a un orden represivo y excluyente, cuyas consecuencias terminan siendo muy castigadoras. No es fácil elegir oficios y desarrollar talentos al margen o a contracorriente de las profesiones establecidas y aceptadas. 

Quizá por ello, los padres y orientadores tendrían que ser más tolerantes e inteligentes a la hora de admitir en hijos y alumnos, la posibilidad de que éstos tomen otros rumbos valederos, satisfactorios y legítimos, desde luego.

Todo esto nos conduce a un espacio de reflexión que juzgo necesario y esperanzador. Pondré algunos ejemplos de personas y figuras que, gracias a la elección de una vocación profesional no convencional, alcanzaron el éxito y el reconocimiento. 

Jamás Es Tarde Para Aprender

Jamás  es tarde para aprender o impulsar esa idea que aún aguarda secreta en algún lugar de nuestras vidas.  La juventud no siempre es un divino tesoro; en cambio, la libertad y la experiencia sí lo es. 

La escritora norteamericana Toni Morrison, premio Nobel de literatura, tenía un trabajo más o menos convencional de nueve a cinco horas, dictaba clases y además tenía que criar sola a sus dos hijos. 

Si ella no hubiese sacado fuerzas de su flaqueza muy posiblemente hoy no estaríamos leyéndola y disfrutando de sus libros. Morrison no publicó su primer libro hasta los 40. Su vocación se reveló tardía, pero 22 años más tarde obtuvo, para su satisfacción, los premios Nobel y Pulitzer. Hay casos aún más  extremos. Otro Nobel, José Saramago, se estableció como escritor a los 60 años tras un intento lejano a los 25. La Academia Sueca le concedió el galardón apenas 16 años después. Estas son, desde luego, profesiones y talentos de la edad tardía.

Carreras Y Profesiones De La Edad Madura

José Saramago y Toni Morrison, más una buena cantidad de artistas, pintores, inventores, empresarios o deportistas comenzaron a destacar en sus carreras a edades más bien maduras o, como mínimo, inusualmente tardías. 

Y todavía más si los comparamos con el listón tan alto (o tan bajo, depende de cómo se mire) que dejaron, por ejemplo, autores de la talla de Clarice Lispector, Sylvia Plath, Susan Sontag o Jorge Luis Borges, por no citar a los niños prodigio por excelencia, Pablo Picasso o Charles Baudelaire. No parece ser el caso de los músicos o los científicos, los cuales, al parecer, deben cultivar a temprana edad su vocación si se quieren destacar. 

Debemos recordar que, incluso siendo un genio definitivo en alguna materia, con la edad siempre se pueden aprender aquellas cosas que otras personas comunes ya dominaban desde que eran pequeños

Nunca Es Tarde Para Saber O Aprender.

Nunca es tarde para saber ni para hacer lo que sea, aunque poseas dos premios Nobel. Tolstoi, en su tiempo, ya había escrito su primera novela a los 24 años y después labraría una carrera literaria sin parangón.

Sin embargo, no se atrevió a montar bicicleta sino hasta los 67 años. Quizás no lo hubiese hecho, pero su pequeño hijo de siete años acababa de morir, le regalaron una bicicleta y halló una excelente terapia en ello y se puso a pedalear para el asombro de todos.  

Jamás es tarde para disfrutar de esa libertad que se logra al alcanzar metas creativas, al estudiar, descubrir nuevos mundos del saber aunque se tengan 60, 70 o los años que sean.  También hay que recordar que Vincent van Gogh, no empezó a pintar hasta los 27 años, pues solo dibujaba previamente. Su múltiple y deslumbrante producción artística se desarrolló durante apenas un decenio, muriendo a los 37 años. 

El padre de Philip Marlowe trabajó,  bien entrados los cuarenta años, en una compañía de petróleo, hasta que perdió su empleo por la crisis económica. Estando en pleno desempleo y en el transcurso de un viaje, Chandler se puso a leer revistas pulp, baratas pero atractivas, y de ahí extrajo la idea de ganar un dinero escribiendo historias de detectives. Una vez más, las profesiones y talentos de la edad tardía irrumpen en la vida.

La primera de estas historias se publicó en 1933, cuando tenía 45 años y partir de entonces, su carrera literaria y como guionista de Hollywood fue maravillosa. En ocasiones, estudiar, dedicarse a aquello que uno quiere, no es posible estando joven

Gente Mayor Que Disfruta Y Crea Estudiando

Los métodos de aprendizaje para gente mayor pueden ser un buen campo de investigación para mejorar la educación de los más jóvenes. Si se tuviera que  elegir una palabra para definir las sensaciones de aprender o crear algo a una edad tardía, esta sería, desde luego, el término disfrute. Los mayores disfrutan mucho, porque su meta es aprender, pero no por obtener un resultado encomiable, ni una calificación académica, sino por una motivación interna. 

Se suele considerar que, para un profesor, un alumno de una cierta edad, esto es un regalo, porque están motivados; van a clase, estudian, revisan, preparan la lección y te sorprenden con lo que conocen y crean. Las vocaciones tardías vuelven a triunfar.

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