Mentiras Y Creencias Sobre La Orientación Vocacional

Cuando abordamos el tema de la orientación vocacional, el cual insistimos en hacerlo reiterativo en el buen uso y sentido que demanda este importante tema, intentamos abarcar todos los paisajes y perspectivas posibles. Es una cuestión, desde luego, fundamental cuyas resonancias y efectos personales determinan el destino profesional y laboral de todo ser humano. Basándonos en esta premisa, mirar un poco las mentiras y creencias sobre la orientación vocacional resulta apropiado.

En consecuencia, no es cualquier cosa decidir aquello que se quiere estudiar y aún lo es más descubrir el propio talento. Este camino suele estar sembrado de creencias erróneas, puntos de vista equivocados, percepciones falsas e ilusiones extrañas que, generalmente, tienen poco que ver con la realidad. Quizá por ello, se explican una cantidad de conductas lamentables al cabo de emprender una carrera y admitir, más temprano que tarde, que fue un terrible error, que las expectativas no eran las deseadas o que el asesoramiento que tuvimos por parte de familiares y amigos, no fue el adecuado.

En términos generales, toda decisión implica, al mismo tiempo, poseer el justo valor de elegir. Digamos que hay que ser valiente a la hora de tomar decisiones importantes en la vida, más allá de las consecuencias de este acto. Creo, a este respecto, que no existe ninguna elección de vida que no esté signada por el temor, la indecisión y las falsas interpretaciones.

Elegir Una Carrera O Elegir Un Mito

Es un costo que a veces se paga muy caro, conforme también se obtienen buenos frutos. Es una apuesta inevitable, a pesar de que no debería serlo si elegimos con buen tino y depuramos todo aquello que interfiere en una elección vocacional atinada, correcta y satisfactoria en grado sumo o medianamente aceptable.

Me parece que elegir lo que se quiere estudiar constituye una decisión  muy importante, la cual no se puede tomar a la ligera. Por ello, el camino de la elección vocacional está plagado de ideas erróneas, y esta situación se debe, en buena parte, a los denominados mitos vocacionales, los cuales se transmiten insistentemente y terminan asumiéndose como verdades incontrovertibles.

No Se Nace Con Una Vocación, Se Conquista

Me voy a detener un poco en estas creencias. Por ejemplo, existen personas que supuestamente nacen creyendo que tienen definida su vocación y eso, por supuesto, es falso. Porque, al fin y al cabo, la vocación no es una propiedad, un don, sino, muy al contrario, es una exploración de posibilidades

No nacemos con una vocación y esto determina, obviamente, que la persona  debe hacer, en lo sucesivo, un trabajo de investigación complejo dentro de sus aptitudes y deseos. En resumidas cuentas, se trata de un trabajo personal que exige tiempo, inteligencia y voluntad. 

Este trabajo implica efectuar acciones personales y compartidas, es decir, a partir de lo que quiero y lo que existe; realizar búsquedas concretas y claras orientadas al hecho de poder elegir una profesión que nos comprometa y le podamos dar pleno sentido. Una profesión se alcanza con la finalidad de disfrutarla y así encontrarle un verdadero sentido. Hallar una vocación no es solamente  elegir una carrera; se trata, en cambio, de apostar exitosamente por  un proyecto de vida.

Por otra parte, ninguna vocación es estática, pues la misma puede ir transformándose con el tiempo, producto de la infinidad de circunstancias que se vayan experimentando y, por supuesto, de los procesos de maduración ocurridos en el camino de la vida. Son bastante comunes los casos de ingenieros que no ejercen su profesión o de maestros que terminan dedicándose a las ventas. Desde luego que los factores económicos y las urgencias presupuestarias, también inciden en tales desviaciones.

La Orientación Vocacional: Yo Soy El Que Elijo, Tú No

Toda elección, en este sentido, es absolutamente personal, lo cual no implica que haya distintos participantes en el proceso, y que cada uno influya de una u otra manera. Lo fundamental, en este sentido, es que la persona tome su propia decisión, que se convierta en responsable de lo que ha elegido y consciente de todas las implicaciones que esa particular elección tiene respecto a su futuro profesional

Otro aspecto equivocado se refiere al hecho de que elegir correctamente definirá por el resto de su vida a las personas. Es una creencia equivocada, desde luego. Son bastantes los jóvenes estresados y ansiosos porque piensan que elegir una carrera es una cuestión de ahora o nunca. La impaciencia produce errores fatales.

Contra la impaciencia, se impone la tolerancia y la meditación. Como muchas otras cosas en la vida, no todo es blanco o negro. Así que modificar los criterios no es, necesariamente, una cuestión negativa en sí misma, ni tampoco es un signo de inseguridad o de debilidad emocional o cognitiva.  El filósofo Voltaire decía que solo los estúpidos no cambian de opinión.

Desde luego, que elegir una carrera significa tomar una decisión importante y como toda decisión importante hay que pensarla muchas veces. Creo, a estos efectos, que no triunfa el que puede elegir primero. Triunfa el que se permitió tiempo para investigar, para comparar, evaluar y descartar. Ese es un poco el secreto. 

El Dinero Mueve Todos Los Engranajes  

Resulta una verdad el hecho de que existen profesiones en el mercado laboral que tienen un piso salarial promedio mucho más alto que otras, pero elegir una carrera universitaria únicamente porque la misma está muy bien pagada, puede que no sea una decisión acertada. Tener un excelente salario es importante y se debe procurar este hecho, pero solo dentro de un contexto que nos permita ser dichosos, que éste vaya acorde con un proyecto de vida auténtico.

Los Padres No Son Siempre Buenos Consejeros

Debe quedarnos claro que a la hora de elegir una carrera universitaria prácticamente estamos solos en esta decisión y muy probablemente a más nadie le incumba, excepto a quien le compete. Es una decisión muy personal. Es una decisión propia que si se contamina con la influencia a veces castradora de los padres, los resultados van a ser mortales a largo plazo.

La decisión no puede recaer en los padres porque casi siempre ellos proyectan sus frustraciones profesionales en las posibilidades académicas de los hijos. Si el padre no pudo estudiar medicina, quiere que el hijo o la hija satisfagan ese deseo íntimo del padre y así sucesivamente. 

Hay que admitir que a los jóvenes les interesan asuntos, oficios, carreras  con los que no están familiarizados y, en consecuencia, solicitar apoyo de los padres. Nadie, por principio, elige lo que no conoce. Pero es vital poder identificar y separar los motivos que nos conducen a elegir una carrera.  Las influencias son inevitables en toda relación  social, lo cual no es una cuestión negativa ni mucho menos. El asunto radica cuando convertimos las influencias en incuestionables imperativos paternos o familiares. 

Abrir chat
Powered by