No sos bot, soy yo..

No sos bot, soy yo

Por Darío Sztajnszrajber

Al pensar a la robótica, el filósofo y divulgador Darío Sztajnszrajber, no la considera como algo ajeno a lo humano: «El primer error es pensar a la robótica y en general a la técnica como algo exterior a lo humano, se supone una independencia mutua que no existe», provoca.

Para el filósofo, nuestro cuerpo está atravesado por la técnica desde hace miles de años, en los anteojos que te permiten ver, en el medicamento que tomás. «Lo humano tiene funciones mecánicas incorporadas como parte de su naturaleza y del mismo modo el imaginario de un robot autónomo es antropomórfico y toma como parámetro las funciones del ser humano para ser robot».

Una apocalíptica portada de The New YorkerFuente: LA NACION

Para Sztajnszrajber los seres humanos, para sobrevivir a nuestra conciencia de que lo humano es algo superior, necesitamos pensar a la robótica como algo exterior para tener calma. «Si no, tendríamos que asumir que evolutivamente nos dirigimos hacia la robótico, como tampoco asumimos que venimos del animal y que el estadío siguiente es el cyborg», afirma y dice que para la ciencia, la naturaleza humana es contingente y toda la producción robótica hace a la transformación de la naturaleza humana: «Tratamos de afirmarnos a una definición de la naturaleza humana como algo cerrado sobre sí mismo y que culpabiliza a la robótica, y ésta lo que hace es mostrarte que el ser humano sólo es una construcción permanente que va mutando simbólica y materialmente, no hay nada del ser humano actual que tenga nada que ver con el ser humano de la época de Platón, cuando no había ni champú ni electricidad».

Podríamos asegurar que una de las características que tenemos las personas y que las máquinas no tendrían jamás es la espontaneidad, pero el filósofo también se pelea con esa idea: «El ser humano de espontáneo no tiene nada, también le cargan datos, gramática, miradas, como sujetos estamos completamente sujetados por condicionamientos socioculturales, no queremos ambiguar la distinción entre lo humano y lo robótico porque nos duele», dice, y asegura que no le teme a abandonar la naturaleza humana hacia nuevas etapas, «Lo que muta genera reacción en contra, ojalá los robots terminen sintiendo como los humanos porque nos darían la posibilidad de resignificar nuestra forma de sentir».

El avance científico está permitiendo de forma muy acelerada trabajar en cuestiones que impactan en la salud y calidad de vida de las personas, que modifican su vida y trabajo en sociedad, como también plantea múltiples desafíos en este presente y futuro cercano híbrido entre inteligencia humana y digital. Mientras tanto, nosotros seguiremos entrando a nuestras páginas favoritas y tildando el botón de No soy un robot para poder seguir adelante con la idea de que cada cosa que hacemos en el mundo digital puede ser el alimento básico de las inteligencias artificiales con las que trabajaremos pronto.

Como cuestionaba el psicólogo y filósofo social B.F. Skinner. «El verdadero problema no es si las máquinas piensan, sino si los hombres lo hacen».

Abrir chat