Saber Elegir Una Vocación Es Parte De Un Proyecto De Vida

Son numerosos los estudiantes que eligen una carrera, no precisamente por vocación, sino por el prestigio social que, supuestamente, la misma les brindará. Un proyecto de vida se puede venir abajo si trabajamos en una profesión que realmente no nos gusta, así hayamos culminado la carrera con éxito. La delgada línea que separa el éxito del fracaso, la felicidad de la infelicidad, puede estar en saber determinar para qué somos buenos en la vida.

Aptitudes, Actitudes Y Vocación. Saber Elegir Una Vocación.

Según la opinión de algunos expertos en orientación vocacional, es muy importante que un joven tenga claro cuál es su verdadera vocación al escoger una carrera universitaria, técnica; o cualquier tipo de oficio que vaya, desde el punto de vista de su particular futuro, a formar parte de su proyecto de vida

En realidad, estamos hablando de la actividad con la cual pretende labrarse ese futuro y, en consecuencia, poder sostener una familia con un mínimo de satisfacción y felicidad. Pero hay que saber distinguir entre vocación, aptitud, actitud, aspiraciones y habilidades. Creo, al respecto, que vale la pena insistir, una vez más, en este aspecto esencial.

La vocación es la orientación personal que se tiene hacia el desempeño de una ocupación o profesión. Debe responder a dos preguntas claves: Para qué creo yo que soy bueno o buena y, por tanto, puedo desempeñarme con éxito, y ¿qué es lo que me interesa, en términos personales, hacer en mi vida futura?

Por otra parte, la aptitud es la habilidad, la destreza o la capacidad que se puede tener en alguna actividad. Por ejemplo, uno puede ser apto para las matemáticas, o para algún trabajo mecánico y de electricidad, o en cambio  tener notables habilidades para la lectura. Pero eso, no necesariamente, determina que se tiene vocación para ser mecánico o escritor.

Actitudes Negativas Y Positivas

La actitud sería la específica manera como uno se posiciona o responde, de acuerdo con sus creencias o valores, a una situación o evento determinado. Ante un hecho, se puede tener una actitud negativa o positiva, estar de acuerdo o en desacuerdo. Estos tres términos hay que aclararlos, porque la gente, en general,  los tiende a confundir. 

Hay padres que dicen: “mi hija tiene actitudes de maestra”, para significar que a su hija le gusta enseñar a leer y escribir a sus hermanitos menores, y por eso están convencidos de que será una futura docente. En realidad, puede ser que la niña tenga, en el fondo, una vocación de médico. La vocación de elegir  una vocación es un proceso complejo.

Uno pudiese tener una enorme aptitud, habilidad y destreza en la Ingeniería o en la Física Cuántica, pero cuando exploro mis intereses personales, las cosas que me apasionan y me cautivan, me doy cuenta de que realmente quiero ser actriz o compositor de música. Saber elegir una vocación significa efectuar una lúcida exploración de posibilidades reales.

Tratar De Ser Felices

Entonces, equivocadamente, puedo hasta culminar una carrera de ingeniero o Matemáticas puras, pero puedo ser totalmente infeliz ocupándome en esos oficios en el campo laboral, y eso va a afectar mi calidad de vida. En cambio, puedo ser plenamente feliz siendo una artista, teniendo una ejecución exitosa y apasionada.

Ante la importancia de semejante decisión, cualquiera se preguntaría si un adolescente estaría en capacidad de conocer su verdadera vocación, tener claras sus aspiraciones futuras y saber qué oficio lo haría plenamente feliz en su vida futura. 

Es aquí, desde luego, donde entra en juego el papel de la orientación vocacional, y ésta, a mi juicio,  debe estar bajo la responsabilidad compartida del Estado, la familia, el maestro y la propia universidad.

Desde luego que hay procesos confiables de asesoramiento en orientación vocacional para estos jóvenes al momento de tomar una decisión tan importante en su vida. Eso es lo que hacemos los especialistas y el proceso  está orientado a responder las dos preguntas de las que hablamos al principio. Especialmente para ayudarlos a descubrir qué quieren hacer, y eso tiene que ver con sus aspiraciones e intereses personales. 

Frustraciones Y Fracasos Profesionales

Algunos me preguntan si la vocación, en efecto, nace con el ser humano o es adquirida con los años. Normalmente hay un proceso de socialización y de aprendizaje. Hay destrezas y habilidades que se refuerzan y condicionan desde muy pequeño. Definitivamente, la vocación es un proceso que se puede condicionar, que se va adquiriendo y desarrollando con el tiempo. 

Aunque no debería ser lo más justo, se puede imponer una vocación, como en el caso de los padres médicos o abogados que inducen a sus hijos a estudiar la misma carrera, pero eso puede llevar, en la mayoría de los casos, a una gran frustración y fracaso en el joven, porque ninguna de esas profesiones era su verdadera vocación.

Una decisión vocacional efectiva podría estar anunciando cierto éxito en tu desarrollo profesional, en tu carrera y en tu vida y dentro de una universidad; estaría, igualmente, ocupando un puesto que garantiza, en cierto modo, un egreso profesional exitoso, y una labor plena y feliz en el campo de trabajo. Lo contrario conduce al fracaso, la pérdida de materias y la deserción. Por ello, saber elegir una vocación demanda un esfuerzo actitudinal considerable.

Motivaciones Intrínsecas Y Extrínsecas

Otro factor relevante a tomar en consideración, son las motivaciones intrínsecas y extrínsecas para tomar una decisión acertada respecto a lo que se quiere estudiar. Las primeras son las motivaciones, aspiraciones e intereses internos personales del joven. Las segundas tienen que ver con condicionantes externos. 

Es común que el joven, equivocadamente o inducido por la familia, quiera estudiar medicina, derecho o periodismo, porque cree que estas carreras le van a permitir ganar dinero más rápido y fácil, tener más prestigio, escalar posiciones sociales o de liderazgo. Elegir una carrera motivado por estas sospechosas motivaciones externas más que por sus verdaderos intereses y motivos internos, es un grave error.

Las familias, muy a su pesar, juegan un rol importante. Pienso que los padres, desde luego, deben escuchar a sus hijos, deben mantener permanente comunicación, los deben apoyar y compartir sus inquietudes, pero nunca asumiendo el compromiso de que son ellos los que tienen que condicionar tal o cual carrera para que tengan éxito en la vida. El respeto a la vocación y aspiración de sus hijos está primero. Los padres solo pueden ser orientadores y amigos de nuestros hijos en ese proceso.

Enamorarse Ilusamente De Una Carrera

Suelen darse casos en que el joven aspirante está verdaderamente enamorado de una carrera como, por ejemplo, ingeniería, pero descubre que  tiene unas destrezas matemáticas, espaciales o mecánicas muy disminuidas. El proceso de orientación vocacional está diseñado para ayudarlo a tomar conciencia de su situación, por lo que, si de verdad, por motivaciones intrínsecas, quiere ser ingeniero, necesariamente debe fortalecer y reforzar esas áreas para no anticipar su fracaso en la universidad.  

En otro orden de ideas, se admite que el Estado ha mejorado lo que ahora se llama Prueba de Exploración Vocacional la cual deben cumplir todos los bachilleres del país antes de optar a una carrera universitaria, porque es una vía que prioriza, por lo menos en teoría, la vocación para el ingreso a la universidad, y no por un promedio de notas.

Explorar la vocación es fundamental y es también un deber y una  responsabilidad del Estado, porque ello implica conocer mejor la disponibilidad de cupos en determinadas carreras. Sabemos que las universidades no tienen ni espacios, ni recursos, ni laboratorios, ni profesores suficientes que puedan satisfacer una  inmensa demanda. El saber elegir una profesión nos garantiza plena satisfacción y éxito personales.

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